Si bien el presente no es alentador, el equipo albiazul tiene con qué. Tiene, y de sobra. Nombres propios de jerarquía individual, potenciales asociaciones en tres cuartos de cancha, y el peso de toda una historia, son las cartas con las que saldrá a jugar Talleres ante Racing por la Copa Argentina.
Por Barrio Jardín las cosas no andan de mil maravillas. Es más, la realidad está muy lejos de asemejarse a eso. Muy por el contrario, el equipo viene alicaído, acumulando empates y malas actuaciones, y con pocas perspectivas de cara al futuro. Sin lugar a dudas, hoy por hoy, el rival más peligroso de Talleres, es el mismo Talleres.
Pero al mismo tiempo, los dirigidos por José María Bianco ya demostraron, en algunas oportunidades, que tienen con qué hacer frente a cualquier tipo de partido que se le presente. La clave estará en reactivar todo lo bueno que el plantel tiene, echando por tierra las magras participaciones de los últimos encuentros.
En el partido ante Central Norte, el domingo, hubo una sola jugada en la cual se juntaron “los que saben”. Pereyra, Riaño y Agustín Díaz diagramaron un contragolpe letal que terminó en gol del “Tin”. Una de las claves del conjunto albiazul pasará por esta triple asociación. Si Talleres puede recuperar e Ramiro en su máximo esplendor, para conjugarlo con la velocidad del 9 y asociarlo con la mente pensante de Díaz, el equipo tiene que funcionar. Al menos, de la mitad hacia delante.
Esto se dará sobre todo, y más aún, si puede explotar las bandas. Tanto Carabajal como Strada ya dieron claras muestras de que les sobran condiciones para marcar la diferencia. Con un volumen de juego interesante por el medio, ensamblado con la apertura de la cancha en velocidad y aprovechando los espacios, la cuestión tiene que andar. Y la clave para que estos dos jugadores puedan recuperar su nivel, es recuperar la calma. No necesitan demostrarle nada a nadie. Al menos, esa no debería ser la prioridad. Se los nota acelerados, pasados de vuelta, sobrados de ímpetu pero faltos de calma a la hora de tomar decisiones. Así funcionaría la cosa: bajar las revoluciones mentales, para poder aplicar más criteriosamente la explosión que los dos son capaces de ofrecer.
Si todo esto funciona, Talleres debería de tener gran parte del encuentro en el bolsillo. Para concretar el resto de la cuestión, deberá ajustarse en el fondo. La defensa del equipo viene baleada por donde la mires: lesiones, golpes, dolencias, malas actuaciones, cambios posicionales, desaciertos varios, del técnico y de los jugadores. Pomba y Ledesma tienen aptitudes netas para formar una fuerte y férrea zaga central, aunque nada de eso se haya mostrado aún. Esta es una oportunidad inmejorable para asentarse y terminar de conformar lo que están llamados a ser. Por afuera, son todas complicaciones. La única claramente positiva es el regreso de Cosaro a su lugar de origen, la banda izquierda. Si bien tiene una gran capacidad de adaptación, ese es el sector que mejor le sienta, y allí se va a parar. Nery Leyes intentará amoldarse a una posición poco habitual, que puede traerle algunas complicaciones en la marca, pero que puede aportarle una variante más en ofensiva.
El “polaco”, seguirá siendo el “polaco”: el alma del equipo, el motor, el ordenador, el capitán. Desde el medio acomoda, corre, quita, juega y hace jugar. Nada de eso se modificó hasta acá. Mientras el resto de las cosas no funcionan, él se encarga de que la cuestión no se desmantele en su totalidad. Adueñarse de la mitad de la cancha por su intermedio, será importantísimo en el trámite del encuentro.
Si a todo esto se le suma un nuevo paso hacia la regularidad del arquero Etulain, y una noche atinada por parte del DT a la hora de observar, analizar y llevar adelante el encuentro desde el banco, Talleres no debería de tener complicaciones para llevarse el encuentro. Claro, en frente estará Racing, con todos sus argumentos y con todo su buen pasar. Si las cosas de complican, será cuestión de sacar chapa, de jugar con la camiseta bien puesta y con la bandera bien en alto. Talleres necesita el envión anímico que puede proporcionarle una victoria ante la “academia”, y está dispuesto a hacer todo para hacerla concreta.





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