La Academia la tiene realmente complicada a la clasificación pero no todo está dicho. Debe ganar por dos goles de diferencia el miércoles a las 22 en Salta para seguir con vida.
"¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón". Empieza la canción de Fito Páez y seguro que Racing viajará con esa premisa a enfrentar al único equipo que le pudo ganar en Nueva Italia. "Tanta sangre que se llevó el río, yo vengo a ofrecer mi corazón". Los partidos perdidos, la no clasificación al nonagonal, la ida de Bonetto, pero la acadé siempre estuvo. "No será tan facil, ya sé que pasa. No será tan simple como pensaba. Como abrir el pecho y sacar el alma, una cuchillada de amor". Realmente la tiene muy difícil, deberá como dice la estrofa sacar y dejar el corazón en cada pelota. "Luna de los pobres, siempre abierta, yo vengo a ofrecer mi corazón. Como un documento inalterable, yo vengo a ofrecer mi corazón". Cómo olvidar lo que significa la albiceleste cordobesa para el fútbol nacional, la historia y la chapa son cosas inalterables, el escudo a franjas verticales con la inscripción "C.A.R." tiene que entrar en juego. Y así va, otra vez a lucharla desde abajo. Otra vez, en busca que un milagro le de otra alegría. Cada vez está más lejos ver a un Racing victorioso levantando una copa. Colaborando a que el presente del fútbol cordobés sea cada vez más magro. Muy atrás están los Videla, los Gasparini y los Amuchástegui. Hoy es el momento de resurgir y si sabrá la gente académica de resurgimientos.
Por Eddie Brugger


0 comentarios:
Publicar un comentario