No se si alguna vez en la historia de este deporte, algún equipo alcanzó el volumen futbolístico logrado por Barcelona. No hay nada para decir, no hay nada para discutir. La clasificación a la final es anecdótica, pero lo del equipo catalán es extraordinario.
En los ya no tan pocos años que llevo de ser un consumidor compulsivo de fútbol, nunca vi algo semejante. Y eso que acaba de terminar un partido que concluyó en empate. Y eso que de a poco uno se va cansando de que siempre sea el mismo equipo el que esté en los primeros planos. Y eso que son inevitables los reclamos hacia Messi por sus actuaciones con la albiceleste. Y eso que muchas veces hasta esperé que algun planteo pueda triunfar contra este sistema. Pero salen solas las letras, salen solas las palabras. Acabo de ver 180 minutos de fútbol, y estoy admirado.
Porque los últimos 90 ni si quiera fueron tan sobresalientes, tan es así que el partido terminó igualado en uno. Pero el volumen futbolístico alcanzado por este plantel es superlativo.
Después de ver la misma situación en repetidas oportunidades, no puedo dejar de emocionarme al ver con la sencillez con la que tres jugadores triangulan y salen jugando entre medio de 5 o 6 rivales, como si fuesen 5 o 6 conos. Tengo los ojos llenos de fútbol, llenos de cantidad y calidad futbolística. Porque todavía no puedo entender como en todos los sectores de la cancha siempre había más jugadores del Barcelona que del Madrid. Y cuando digo siempre, es siempre. Desde que comenzó el partido, hasta cuando la serie ya estaba liquidada y la cuestión era puro relax. Yo no lo entiendo. Será que me crié viendo jugar a Talleres, a Belgrano, a Instituto o a Racing merodeando por las categorías de ascenso. Será que a lo sumo me sorprendía viendo grandes apariciones de estrellas de River o Boca. Será que estoy acostumbrado a ver grandes estrellas a nivel mundial que sobresalen por sus actuaciones individuales. No se que será, pero nunca vi a un sistema futbolístico que se asemeje tanto a un reloj. Y de los más caros.
Desde Mascherano encontrando su lugar en la cancha actuando como defensor, hasta Pedro ganando siempre en velocidad. Desde Piqué y su seguridad, hasta Iniesta y su brillantez. Desde Puyol y su garra, hasta Xavi y su displicente inteligencia. Desde Dani Álvez haciendo de la banda derecha su lugar en el mundo, hasta Messi. Y cualquier caracterización que haga de Messi, sería escasa. Lejos de idolatrar a un ser humano, lejos de endiosar a un mortal, lo de Messi es inexplicable, indescriptible.
Velocidad en las piernas, velocidad en las mentes. Conexión perfecta. Futbol de alto vuelo. Futbol total.
Barcelona está en la final de la Champions, Real Madrid está afuera, pero todo eso es anécdota, todo es historia. Acabo de ver un empate en uno, pero acabo de ver fútbol.
Por Santiago Orosco



Coincido totalmente Santi.Lo del Barcelona es una cosa de locos,no es q juegan bien dos o tres tipos nada más,aca juegan todos en un nivel superlativo.