El segmento del hincha: Sobredosis de TV

martes, 4 de septiembre de 2012



La polémica permite que los puntos finales sean figuras literarias. Hoy se quema gran parte del sueño, se esfuma como el humo, tan rápido como una canción de Charly en un recital que sólo alcanza para hacerme emocionar.

Figuraré en letras.

Vuelvo entre yerbas quemadas, debido a que la pava no silva igual que un hincha memorioso de un jugador lejano que pasó sin pasar por el club de sus amores. Me la olvidé. Caliente como Lunati al no ser filmado por la televisación.

Escribiendo sobre amores, sobre sentimientos que traspasan kilómetros. La pregunta valida siempre es si existen, o es una ilusión propia de la mente para defenderse de alguna forma y no admitir que la cotidianidad, los besos en el calendario y las baldosas pisadas por cuatro pies son fundamentales para amar. Lo llevo al fútbol. Pelotazo en contra.

¿Se puede ser hincha de un club a la distancia? Para mí sí. Si te vas después de haber realizado una despedida, o asimismo llevás adentro tuyo el simbolismo, ése robado en algún sector de la cancha. En igual condición, si te enamoró alguna canción escuchada a mil o miles de locos/as más y la tarareas a toda hora aunque sean en otros pasillos. Es como dejar atrás a tus viejos para ir a cumplir tus sueños.

A lo que voy, el eje central del conflicto, ¿hay amor ante algo desconocido? ¿Amás a alguien con quien coquetias desde lejos? ¿Te enamorás sólo por ver una, diez o veinte fotos? Creo escucharte que no, o al menos lo dudaste. Ahora bien, ¿sentís algo por tu televisor? No lo veo muy guapo al mio, aunque si me regalan uno de 42 pulgadas me chapo al tele y al que me lo regaló, el beso se irá el aparato quedará por siempre. Entonces... ¿por qué sos hincha de la TV? Sí, lo sos. Si los sábados y los domingos te veo alentándolo. Ah, ¿no? Uhhh entonces elegiste sufrir desde la lejania olvidada por el centralismo. Bue. La mayoría se eligió a River y a Boca, Boca y a River. Les dicen idiotas. Ya sé que los “Millonarios” descendieron pero no es parte de su historia. No son conocedores del gran sufrimiento, de pelear contras los árbitros, los arreglos, el fantasma del descenso de todas las categorias, de las tribunas de madera, la hostilidad en los clubes de barrios, etc, etc.

Lo ves, pero no lo sentís. Escuchás relatar a un periodista, pero no estás ahí, sino en tu living o habitación, a lo sumo en la cocina; se me ocurre ahora el bar, pero sin escuchar de lleno a la hinchada, a tus colegas dementes gritar más fuerte que vos. Mirá si nunca fuíste a la cuna del sentimiento. Macho y corazón, qué querés que te diga, no te entiendo.

Si nunca estuviste, si no lo viviste, sos adicto al aparato transmisor no a los colores de tu pasión. Es simple la ecuación es como ver a alguien hacer su vida através de un holograma y no ser parte de ella. Gracias Bioy Casares por traerme el recuerdo de ese espectácular libro que escribiste.

La no federalización del país a lo largo y ancho de su historia hizo que elegieras primero a las instituciones de Buenos Aires, antes que la de acá para llevar como escudo. Esa máldita necesidad del unitarismo de atrapar mediantes simbolismo y soltar mediante la imposibilidad de llegar todos los fin de semana al estadio.

Vale destacar, que respeto que puedas admirar, gustar o destacar un elenco sobre el resto y que de la casualidad que sea muy lejos de tu hogar. Sino eso, te alejaría del Barcelona, siendo un boludo con méritos diarios por perdértelo y no disfrutarlo cada fin de semana. Pero hasta ahí. No hay amor. No entendés. Perdés por goleada. No sos parte de la vida de ese club, aunque te lo hagan creer desde la sombra.

Vení más cerca. Ahí. Mirá todos los clubes que podés elegir que traen como parte de si misma el sufrimiento, la pelea diaria, la discusión con el canillita, el portero insoportable, la guachita- o el potro para ustedes muchachas traviesas- que ves desde arriba de un escalón a medio fijar pero que no te animás a encarar. Y la lista seguiría hasta abajo de esta página en blanco del “LibreOffice”. Más allá de todo, está el amor, uno verdadero, palpable, que visitarás más seguido y te enamorará cada fin de semana un poco más hasta explotar.

Ayyy qué lindo es llevar eso adentro.

No lleves control remoto en el bolsillo de tu camisa, lleva una garganta a punto de explotar como tu corazón, tontuelo.

Si me queres matar con un delivery de piñas, lamento informarte que a partir de este momento he desaparecido, por ende no tengo dirección. Llevatelas a otro lado y a otra cara.

P/D: Dí una pista de dónde podrás encontrarme

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