Racing - Talleres: Mano a mano

jueves, 29 de marzo de 2012

Con un tiempo para cada uno, la academia y el matador repartieron honores anoche en el Kempes. En un clásico cargado de emotividad pero falto de ideas, el empate le sentó mejor a Racing, que jugó gran parte del encuentro con uno menos.


FOTO: Mundo D




Dijimos hasta el hartazgo que los antecedentes en partidos como éste sirven de poco y nada, llegábamos al Estadio con la sóla certeza de que a ninguno de los dos les servía el punto. Un Racing a los tumbos esperaba por un Talleres arrollador, cuyas dos goleadas -ante Douglas y Central Córdoba- le daban cierto favoritismo en las apuestas previas.


Dos equipos parecidos, con defectos y virtudes similares. Mas explosivo Talleres quizás, pero tremendamente deficiente cuando de defender se trata, trató de adueñarse rápido del balón e intentar lastimar por las bandas. En ese entorno, Carabajal y Francés manejaban los hilos de los ataques albiazules y se hacían incontenibles para los defensores académicos. 


Enfrente, el esquema y la idea de partido que planteó Coleoni se vió trastocada a los 10 minutos cuando Luis Rivero debió dejar la cancha por un desgarro. La intención de ponerlo al "Yiyi" por izquierda para aprovechar la subida permanente de Carabajal y la poca aptitud de Cosaro para la marca, se vió abortada rápidamente con la salida del oriundo de Cruz del Eje. El ingreso de Becica le dió otra consistencia al mediocampo, al menos desde lo coyuntural.


Con el famoso "diario del lunes" es inevitable referir que el gran error fue haberle dado a Lucas Oviedo la responsabilidad de tomar a Carabajal, no lo logró, ni una sola vez. A los 27 de esa etapa inicial, el pibe de Lozada nos llenó de fútbol cuando agarró la pelota por derecha y encaró en diagonal hacia el arco de Godoy desparramando rivales: zurdazo impecable para poner el 1-0 y darle al partido una dósis de justicia en el mejor momento de la "T"


Otra vez la misma película, nuevamente el matador dando esa imagen de opulencia en un escenario fatal para los adversarios de turno. Como pudo, la academia intentó salir del asedio y adelantó sus líneas en pos del empate. Con escasisimos recursos, daba la sensación de afuera que la única vía en la que Racing podría llegar a lastimar era a través de centros aéreos, un equipo demasiado largo e inconexo en la mitad de cancha, se las ingenió con poquito para generarle algo de peligro a la defensa albiazul, que dicho sea de paso, sufría horrores las pelotas cruzadas.


Mientras Carabajal -la gran figura de la cancha en el primer tiempo- seguía haciendo estragos por su sector, la expulsión de Lucas Oviedo puso en jaque la suerte académica en un contexto poco propicio para dejar a sus compañeros con diez. Asi, con la superioridad de uno y la actitud del otro para disimular falencias, se fue el primer tiempo. Para el complemento, el interrogante pasaba por saber cómo y de qué manera trataría Coleoni de sobrellevar un panorama adverso, numérica y futbolísticamente. Enfrente, lo de Sialle parecía ser un tanto mas simple.


Poco a poco Talleres comenzó a cederle a Racing la pelota y los espacios, no me animo a decir que subestimó el partido, pero sí que se confió en demasía dandole de vivir a un rival que mas allá de estar en inferioridad numérica, no dejó nunca de ir al frente a pesar de sus limitaciones en la generación. La estrategia de liberar a Becica de la marca y soltar a Bay por izquierda, hizo que lentamente aquella primaria intención de aprovechar las espaldas de Carabajal fuera el principal argumento de un Racing que empezó a usufructuar el cansancio del volante albiazul, que a esas alturas acusaba el cansancio lógico luego de 45 minutos en los que se había puesto el equipo al hombro.


A los 27 Pablo Vilchez capturó una pelota en el área, la paró, se dió vuelta -ante la tibia marca de Ballestero- y puso la pelota allá abajo, haciendo estéril la estirada de Requena: 1-1. Un premio merecido para la academia que a esas atturas ya había hecho méritos mas que suficientes como para empatarlo, y un castigo para el matador, que cometió el error de confiarse cuando la ventaja era mínima y a sabiendas de que defensivamente tiene todas las de perder.


De ahí hasta el final, no pasó mucho. Una tibia intentona de Talleres por recuperar la ventaja, chocó con la firmeza de Racing, que por ese entonces ya le había encontrado la vuelta a eso de jugar con uno menos y no quedarse en inútiles lamentos. La fiesta se trasladó a las tribunas, los imbéciles de siempre no lograron ni por un segundo opacar el sentimiento y la pasión de las 30 mil almas que dijeron presente en la noche del miércoles.


Fue un tiempo para cada uno, está mas que claro, por eso el resultado final es justo. Las circunstancias hacen que tal vez sea Racing quien lo haya festejado mas, por todo lo dicho anteriormente. Sin embargo, pasada la euforia y la inmediatez del partido, seguramente sabrá tambien que estadísticamente el empate tampoco le sirve en su objetivo de máxima que es ascender a la B Nacional. Nos vamos con la confirmación de dos enormes jugadores: Carabajal y Vilchez, las figuras del clásico. Terminaron mano a mano, nada que objetar.





SÍNTESIS:
Racing: Gerardo Godoy; Germán Noce, Hernán Fernández, Rodrigo Lopez y Jonathan Bay; Rubén Molina, Ariel Mascambroni, Lucas Oviedo y Luis Rivero, Leandro Zárate y Pablo Vílchez. DT: Gustavo Coleoni.
Talleres: Leandro Requena; Guillermo Cosaro, Nicolás Ballestero, Nicolás Trulls y Walter Ledesma; Gabriel Carabajal, Nery Leyes, Agustín Díaz y Claudio Francés; Claudio Riaño y Sebastián Sáez. DT:Arnaldo Sialle.
Goles: PT, 27m Carabajal (T). ST, 27m Vilchez (R). Ç
Cambios: PT, 10m Albano Becica (6) por Rivero (R). ST, 22, E. Fernández Lucero por Molina (R), 25m Fabio Álvarez por Francés (T) y 35m Marcos Carrasco por Zárate (R). Expulsado: PT, 42m Oviedo (R). Amonestados: Becica, Mascambroni, Noce (R), Ballestero y Riaño (T). 
Cancha: Mario Kempes.


Campo de juego: muy bueno.


Espectadores: 30 mil.


Árbitro: Mauro Giannini (bien).




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