La Academia cayó derrotado por 1 a 0 ante San Martín de Tucumán en su casa y quedó lejos de la clasificación. Fue más, erró las chances y lo pagó carísimo en una contra, historia conocida por Nueva Italia.
| Foto Día a Día. |
Cómo en las películas modernas que uno ya sabe el final, pero igual se engancha con el filme, eso pasó en la noche del Miguel Sancho. Racing era el que proponía, el que atacaba, el que intentaba y el que iba: un digno protagonista de un espectáculo futbolístico. Carente a veces de juego e inteligencia, pero con mucha garra la gente comenzaba a ilusionarse. De arranque no más, Becica probó a Hoyos con un remate desde afuera del área pero el arquero visitante controló sin problemas. Los primeros aplausos bajaron para el volante zurdo que junto a Rivero generaban el peligro por las bandas, cada uno por la suya. El orden de Mascambroni más la firmeza en el fondo de Fernández y Noce le daban a Racing la seguridad necesaria para concentrarse en el ataque y ponerse en ventaja. Los dupla delantera no funcionaba, Vilchez bajaba mucho y no podía hacer lo que estaba acostumbrado, Giménez en soledad y muy estático ni participaba del juego.
Rivero, parecía enchufado y por su sector hacía destrozos, sus desbordes y centros ponían en peligro a la defensa tucumana. El mismo "Yiyi", que prácticamente jugaba de delantero en vez de volante, tuvo un clarísimo mano a mano pero la redonda se fue al lado del palo. Los espectadores que no paraban de ingresar le daban un marco de público excelente a la noche cordobesa y La Academia los invitaba a cantar y a enfervorizarse. A los 20, Carrasco quedó en soledad por el segundo palo y tenía todo para marcar, pero no afinó la mira y el remate pegó en el palo, después Vilchez obligó a un nuevo corner. El "uuuuh" de los hinchas retumbaba y el gol estaba al caer. Pero en como en todas las películas, Carrasco tendría otra chance más, de reivindicarse y mandarla a guardar, pero otra vez su cabezazo no tuvo destino de red. El partido era ordinario, pero así y todo los albicelestes eran los mejores pero no podían demostrar en el tanteador la superioridad que mostraban en el verde césped.
Todos pensaban que el "Tanque" traería goles y el delantero alguna iba a tener. Desborde de Rivero, centro a la cabeza de Gimenez pero definió mal y terminó en las manos del guardameta. Por arriba estaba el negocio para La Acadé que intentó también con López, pero su testarazo se fue por encima. Así se fueron los primeros 45, la peli estaba en la mitad y tenía a todos ilusionados con un desenlace que hiciera explotar esa alegría contenida de los más de 5 mil que se llegaron a Nueva Italia para ver al club de sus amores. Todo cambiaría en el complemento, como por arte de magia o por obra del director de la película. El nudo -hacer el gol- sería más que un escollo para el albiceleste.
Cómo La Academia no podía hacer el gol, los defensores y el arquero "santo" quisieron ayudar con un blooper pero ni así la esférica ingresó en el arco. Después un tiro libre ejecutado a la perfección por Becica, el guardameta Hoyos logró con la punta de los dedos desviarla al corner. La labor de anotar el gol, ya era "misión imposible" pero aún así, los espectadores aguardaban el final feliz. Ya sin Balvorín y sin el ratón Ibáñez en cancha, la visita se limitaba a aguantar las embestidas del dueño de casa que cada vez eran más escasas de recursos. Y aunque nada había hecho el contrincante, su az de espadas estaba en la última mano aguardando ser apostada. Faltando poco para el final, los más sabios y conocedores de la vida de Racing ya se aventuraban en vaticinar el final.
Y es que el sabe, sabe. Y quién más puede saber que aquel fanático seguidor de La Acadé, ya presentía lo que se iba a venir y no era para nada el final que esperaba. "El que erra los goles en el arco contrario, los paga en el propio" dice un sabio proverbio del fútbol. Y así fue, en una contra letal, el más pequeño de los Ibáñez se puso el traje de héroe y la mandó a guardar. 1 a 0 y silencio estampa. Algunos querían abandonar el cine, ante el fastidioso final que una vez más se repetía en Nueva Italia. Otros optaron por el insulto hacia el DT y jugadores. Lo cierto es que después, el elenco cordobés no llegó más con peligro y terminó aceptando la derrota. Inmerecida se podrá decir, pero derrota al fin que lo deja ya muy complicado en cuanto a la clasificación. "Los goles se hacen y no se merecen" dicen también, Racing los mereció, San Martín lo convirtió y se llevó los tres puntos a Tucumán. Habrá que cambiar y pronto si el objetivo sigue siendo el ascenso. Segunda derrota consecutiva en lo que va del año, es la cara fea de la moneda, la linda es que éste plantel superó ya muchos escombros en el camino y tiene con qué revertir la situación. Para que no se convierta en otro año más en este fastidioso torneo, se deberá recapacitar y colocar lo mejor en cada puesto.
Y es que el sabe, sabe. Y quién más puede saber que aquel fanático seguidor de La Acadé, ya presentía lo que se iba a venir y no era para nada el final que esperaba. "El que erra los goles en el arco contrario, los paga en el propio" dice un sabio proverbio del fútbol. Y así fue, en una contra letal, el más pequeño de los Ibáñez se puso el traje de héroe y la mandó a guardar. 1 a 0 y silencio estampa. Algunos querían abandonar el cine, ante el fastidioso final que una vez más se repetía en Nueva Italia. Otros optaron por el insulto hacia el DT y jugadores. Lo cierto es que después, el elenco cordobés no llegó más con peligro y terminó aceptando la derrota. Inmerecida se podrá decir, pero derrota al fin que lo deja ya muy complicado en cuanto a la clasificación. "Los goles se hacen y no se merecen" dicen también, Racing los mereció, San Martín lo convirtió y se llevó los tres puntos a Tucumán. Habrá que cambiar y pronto si el objetivo sigue siendo el ascenso. Segunda derrota consecutiva en lo que va del año, es la cara fea de la moneda, la linda es que éste plantel superó ya muchos escombros en el camino y tiene con qué revertir la situación. Para que no se convierta en otro año más en este fastidioso torneo, se deberá recapacitar y colocar lo mejor en cada puesto.
Por Eddie Brugger


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