En una noche inolvidable, con argumentos y recursos impropios de un equipo que llegaba al clásico en un coma profundo, Racing goleó a Talleres 3-0 y cortó una racha de tres derrotas consecutivas.
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| Foto: Gentileza Mundo D |
La autoobservación fue quizás la virtud mas grande de éste equipo, detenerse en medio del caos y mirar hacia adentro significó nada mas y nada menos que aceptar los errores y buscar el resurgimiento desde lo anímico, para que lo futbolístico sea sólo una consecuencia. Dificil imaginar un resultado asi, dificil presagiar una diferencia tan amplia como la que vimos en un duelo de necesitados, tal cual coincidiamos absolutamente todos en el análisis previo.
Poco importan los antecedentes en el fútbol, poco importa la chapa. La inmediatez en cuanto a los resultados presagiaban un partido trabado, luchado y con mas pierna fuerte que otra cosa. Mas alla de todo eso, los primeros instantes fueron de un alto vuelo emotivo, donde la mitad de cancha fue zona de tránsito y donde las defensas comenzaban a exhibir el contraste, cuyo resultado final nos exime de mayores comentarios.
Con el transcurrir de los minutos, y dejando de lado aquel envión de los primeros suspiros, apareció el partido "ajedrecístico" de los técnicos ¿la premisa? quedarse con la mitad de cancha Coleoni, y explotar al máximo su poderío ofensivo Sialle, eso si, tratando ambos de disimular un sistema defensivo pobre que traía cada uno en sus espaldas como mochila de plomo. Y en ese juego el mas inteligente fue el "sapo" porque supo usufructuar ese sector neurálgico del terreno de juego e hizo una lectura impecable de las necesidades albiazules.
La pelota contra el piso fue la gran ausente en la noche agobiante del Kempes, fundamentalmente en esos primeros 45´ donde Racing sacó la ventaja suficiente como para comenzar a cimentar una victoria inobjetable. Et tándem Oviedo-Mascambroni-Carrasco se adueñó del espectáculo e hizo que el encuentro se jugase por momentos a su ritmo y conveniencia. Enfrente, ni Azcurra, ni Leyes ni Ballesteros tenían cómo ni con qué disputar esa supremacía, y el "Cuni" Francés se convirtió practicamente en un oasis en medio del desierto.
A los 20 llegó la primera gran emoción de la noche: una segunda jugada sin aparente peligro, acabó en los pies de Germán Noce, que acuciado por la línea lateral sacó un centro milimétrico y apareció en el segundo palo Pablo Vilchez ganandole la espalda a los centrales y con un fuerte cabezazo ponía el 1-0 ante la pasividad de Romat, Rezzónico y compañía. Lejos de conformarse con esa ventaja parcial la academia tuvo premio a su insistencia y cinco minutos mas tarde, otro centro perfecto -ésta vez de Albano Becica- encontró la floja respuesta de Leandro Requena y el soberbio cabezazo de Marcos Carrasco para poner el 2-0 y comenzar a sentenciar la historia.
Como era de esperar, a partir de eso Talleres fue una tromba. Sin recursos y sumido en una crisis de identidad en el que no tiene un patrón de juego definido, tan sólo el amor propio y el orgullo fueron los sostenes en los cuales los de Sialle intentaron llegar al descanso a tiro del empate. No lo logró. Y no lo logró porque ya Racing a esas alturas jugaba el partido que mas le convenía, porque defensivamente no pasaba sobresaltos y porque cada vez que traspasaba la mitad de cancha con pelota dominaba daba la sensación de que el tercero estaba mas cerca que el descuento.
No pasó mucho mas de ahí hasta el final de ese primer tiempo, un off side y posterior penal protestado por la gente de la "T", y una jugada dudosa entre Rivero y un defensor albiazul que para nosotros desde la cabina debió ser sancionada con la pena máxima, pero que el árbitro Ariel Montero obvió. El desafío en el entretiempo pasaba por intentar dilucidar cómo rearmaría el rompecabezas Sialle, y cómo Coleoni intentaría mantener la estructura sólida y eficaz de la etapa inicial.
En el complemento las cosas no parecieron modificarse, al menos en el primer pantallazo. El local salió decidido a darle al matador el golpe de "Knock out" y siguió manteniendo el dominio territorial e individual a pesar de la voluntad y el mencionado amor propio de Talleres que buscaba el 1-2 para no caer en la esclavitud del reloj. El cambio de Fabio Alvarez por Díaz fue mas de lo mismo, evidentemente el problema era coyuntural y no individual, un equipo largo e insolvente era presa fácil de la defensa albiceleste que lo presionaba en todos los sectores.
A los 7´ pase fenomenal de Mascambroni a Rivero fue resuelto a la perfección por el "Yiyi" y el 3-0 lejos de ser una exageración, estaba premiando al mejor de los dos. Jugado por jugado, Talleres salió con todo a buscar el gol del descuento y se encontró con un Racing que ya no lo presionaba en su propio campo, pero que lo dejaba venir y apostaba a la contra, no permitiendo que ni Becica, ni Rivero ni Vilchez retrocedieran en demasía. De todas maneras es digno de destacar tambien que el "matador" jamas se dió por vencido aún vencido e intentó por todas las vías posibles llegar hasta Godoy, una de las figuras que tuvo el cotejo.
Y asi se fue el clásico, con la certeza de uno que consiguió jugar por fin un partido sin fisuras, y la desesperación del otro que dejó escapar una oportunidad inmejorable de instalarse en el lote de arriba aprovechando un fixture en teoría accesible. Está claro que nada es fácil para un Talleres que deberá resolver internamente cómo y de qué manera pretende encarar los tres partidos que le restan y sobre todo encontrar un sistema de juego definido, algo que por ahora se sigue pareciendo mas a una utopía que a una posibilidad cierta.
Ganó la academia porque potenció al máximo sus virtudes y porque ademas supo disimular sus defectos a tal punto que cuesta encontrar puntos bajos dentro del equipo. Ah, y porque mientras todos los demas calentaban la previa del clásico, Coleoni se ocupó de trabajar y aceitar los detalles necesarios como para llegar a éste encuentro de la mejor manera posible. Aún asi no debe dormirse en los laureles, se ganó un partido clave y no mucho mas que eso, una de las cuatro finales que le quedaban. Se viene Crucero, el escolta, pero esa será otra historia... acá y ahora, la academia sonríe de oreja a oreja. Era hora
Formaciones:
RACING 3
Gerardo Godoy (7) Seguro en las alturas y sólido abajo, respondió siempre cuando el equipo lo necesitó.
Germán Noce (7) Uno de los pilares en la defensa, ganó mucho mas de lo que perdió con Francés y ademas fue criterioso para salir jugando. Autor intelectual del primer gol
Rodrigo Lopez (7) Nunca en toda la noche lo agarraron mal parado, sacó todo por arriba y fue una estampilla para Riaño, anulandolo por completo
Gabriel Cedrón (6) Buen trabajo, consistente en la marca y colaborando permanentemente con sus compañeros. Nunca se complicó
Jonathan Bay (7) Una gratísima sorpresa el juvenil, mantuvo su sector de manera impecable y por momentos fue salida intentando sorprender. Todo bien hizo
Lucas Oviedo (6) Jugó en un puesto poco habitual y lo sintió en los primeros minutos. Una vez que se acomodó fue uno de los sostenes en la línea de volantes
Ariel Mascambroni (7) Pase-gol en el tercero y un laburo silencioso impecable. Volvió a demostrar ser un jugador de otra categoría
Marcos Carrasco (7) El gol fue "la frutillita del postre" Jugó un partido bárbaro y cortó sistematicamente el circuito de juego que intentó en algun momento el rival
Albano Becica (7) Soberbio como siempre. Le tocó jugar suelto en 3/4 de cancha y fue funcional al ataque sin dejar de colaborar jamas con los volantes.
Luis Rivero (8) La figura de la cancha. Corrió, metió y jugó según la necesidad y el momento del partido. Entendió perfectamente cómo sacarle provecho a su juego
Pablo Vilchez (7) Al igual que Rivero, fue partícipe no sólo en la autoría de uno de los goles, sino que ademas fue simpre una opción de pase y se brindó 100% por sus compañeros
TALLERES 0
Por Santiago Orosco
Leandro Requena (4) Arrancó bien. Tras el error en el segundo gol perdió toda seguridad
Nicolás Romat (3) No ganó ni por abajo ni por arriba. Muy flojo en la marca
Luciano Precone (4) Participó poco. Endeble y desordenado
Juan Pablo Rezzónico (4) Muy desordenado, alternó buenas y malas. Salió perdiendo cuando entró en el juego sucio y polémico
Marcos Azcurra (5) Fue opción por la derecha. Le costó la colaboración con la marca
Nery Leyes (4) Por momentos aguerrido y esforzado. Por momentos ni estuvo
Nicolás Ballesteros (4) Lejos de ser el que se vió en los primeros partidos. Terminó amoldandose a necesidades que nunca estuvieron claras
Agustín Diaz (4) Poco y nada. La banda izquierda no le sentó bien
Claudio Francés (6) El mejor de la "T" Dificilisimo de marcar, pura velocidad. Jugó solo
Claudio Riaño (4) No fue su noche. Peleó demasiado, no le quedó ni una sola clara
Sebastian Saez (4) Intentó mucho y consiguió poco. Godoy le tapó un par claras
Fabio Alvarez (3) Aún no se sabe a qué ingresó. Sobre el final pareció estar mas cansado que los que estuvieron desde el arranque
Ramiro Pereyra (4) Empujó, intentó, pero siempre tomó la decisión equivocada
Alexis Olivera (4) Entró a un partido complicado, fuera de tiempo y de ritmo. Nunca pudo juntarse con nadie para intentar algo diferente



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