Con gol de Leándro Zárate de penal, Racing le ganó 1-0 a Central Norte de Salta y mantiene intacto el sueño de clasificar. Con más garra que fútbol, la academia sacó adelante un partido para el infarto.
| Foto: Gentileza Mundo D |
El hincha de Racing sabe de antemano que nació para sufrir, sabe que nada fue, es ni será nunca fácil. Que las adversidades son recursos en los cuales muchas veces se fortalece y otras tantas se desmorona casi con la misma facilidad. La de hoy era una verdadera final, un partido para salir a jugarlo "con el cuchillo entre los dientes" independientemente de las formas y los argumentos, un partido en el que se jugaba su futuro inmediato, y eso conlleva un sinfín de sensaciones.
Para clasificar había que ganarle a Central Norte anoche para ir a la cancha de Gimnasia y Tiro en la última fecha con las ilusiones intactas, algo que hace un par de fechas se parecía mucho a una utopía. Tanta irregularidad junta exhibida a lo largo del torneo, y fundamentalmente en éste 2012, fue la espada de Damócles para un equipo tremendamente discontínuo. Aún asi el campeonato le siguó y le sigue dando de vivir, a pesar hasta del propio Racing que se auto-condenó casi a sufrir hasta el final, perdiendo puntos increíbles en partidos claves.
Los defectos y las virtudes fueron muchas veces por idénticos carriles, y le pasó tambien en éste partido. Se sabe que a la academia le cuesta horrores pegar primero. El planteo y el sistema táctico con el que salió Coleoni a enfrentar a los salteños era como un arma de doble filo, mas a sabiendas de que defensivamente el equipo lejos está de ser sólido. Jugar con tres volantes centrales ante un rival como Talleres -por ejemplo- en el Kempes, no es lo mismo que hacerlo contra Central Norte en el Miguel Sancho, porque de por sí el contexto y las obligaciones cambian, eso es innegable.
Tener a dos "tanques" arriba como Zárate y Vilchez, y no tener quien los asista es poco menos que imperdonable, en términos netamentes futboleros. Quizás Becica podía llegar a cumplir esa función, pero estuvo todo el primer tiempo corriéndolo al "8" de ellos y eso le quitó gravitación y desequilibrio al talentoso volante académico. Es decir, desde el vamos la linea de tres en el fondo no era tan buen negocio. Y por si fuera poco, perdió a Mascambroni y a Cedrón por sendas lesiones en los 45 iniciales y eso trastocó todo, mas alla de que sus reemplazantes ingresaron y cumplieron la misma función.
Poco, muy poco para destacar en ese primer tiempo. Algunas aproximaciones tibias del dueño de casa a través de un Zárate voluntarioso y convencido de que su aporte podría ser lo fundamental que fue; mientras que el "azabache" optó por cuidar su arco como primera medida, y a partir de eso intentar una contra salvadora cediéndole a Racing la pelota y el terreno. Nunca supo el local cómo usufructuar el dominio del balón, siempre -o casi siempre- tomó decisiones desacertadas y cayó en la telaraña que le tejió el rival, que mas allá de lograr momentáneamente su cometido se fue al descanso con uno menos luego de que Campos viera la roja por un codazo a Becica.
Para el complemento las cosas siguieron en la misma tesitura, uno no podía y el otro se conformaba con migajas. Pasaban los minutos y todo seguía como hasta entonces, hasta que a los 16´ una clara mano en el área visitante desencadenó en el penal en favor de la academia. Tras las protestas de protocolo, a los 18´ Leandro Zárate "el muchachito de la película" agarró la pelota, tomó distancia de las discusiones a su alrededor y pateó como se tienen que patear los penales cuando las papas queman: remate fortísimo a la derecha de Maino que se tiró para ese costado pero no pudo hacer nada; 1-0. Tanto grito atragantado de la "Chancha", tanta amargura contenida luego de casi un año sin jugar y tanto desahogo junto enmarcado en ese gol que le daba a Racing por fin la ventaja tranquilizadora.
Y el trámite del partido cambió, Central salió a vender cara la derrota y se acordó que mas allá de la mitad de cancha tambien hay vida. Adelantó sus líneas y a partir de ese gesto de audacia (¿por qué no antes?) de su técnico, la emotividad y el riesgo de infarto dijeron presente en la noche cordobesa. El adelantamiento masivo de los salteños dejó espacios en el fondo que Racing no supo capitalizar a la hora de intentar sentenciar la historia. Palo y palo. Fue inteligente Coleoni rearmando la línea de cuatro en el fondo porque eso le dió equilibrio en momentos en los cuales el rival se le venía por todos lados, lo tuvo de contra la academia pero pecó de su falta de efectividad.
Y emergió la figura otra vez de Zárate, ésta vez asumiendo un rol de "todo terreno", defendiendo con uñas y dientes las pelotas paradas en contra y poniendo la pelota en la suela de su botín para aguantar y dejar correr el reloj: impecabilísimo lo del delantero ex Unión de Santa Fe, entre otros. Cada centro, cada pelotazo al área académica aceleraba las pulsaciones a números incalculables, pocas veces ví a tanta gente en la platea tomarse el pecho y respirar profundamente luego de que Godoy descolgara una y otra vez los balones aéreos.
El interminable descuento que dió el árbitro fue la frutillita del postre, casi lo empataba Central, casi lo liquidaba Racing... y asi hasta el pitazo final de Argañaraz que llegó como un regalo del cielo. Ganó la academia porque fue de los dos el que siempre intentó, y porque además entendió que cuando las cosas no salen, bien vale apelar al sacrificio y a la entrega como recursos para sostener una victoria fundamental en éste penúltimo capìtulo donde los márgenes de error no existen. La definición se traslada a Salta ante Gimnasia y Tiro, la matemática dice que con un empate deberá esperar tres resultados ajenos, por eso hay que salir a ganar y dejar las especulaciones de lado. Acá y ahora, Racing ganó un partido "por la madre" y está vivo, lo cual no es poco.
Síntesis
Racing: Gerardo Godoy; Germán Noce, Rodrigo López y Gabriel Cedrón; Lucas Oviedo; Ariel Mascambroni, Marcos Carrasco y Albano Becica; Pablo Vilchez, Luis Rivero y Leandro Zárate. DT: Gustavo Coleoni.
Central Norte: Mariano Maino; Joel Barboza, Emanuel Martínez, Carlos Fretes y Pedro Benitez; Mario Campos, Federico Chávez, Denis Caputo y Matias Manzano; Germán Weiner y Enzo Noir. DT: Hubert Piozzi.
Gol: ST: 18m Zarate (R) de penal.
Cambios: PT: 10m Javier Liendo por Mascambroni (R), 32m Gastón Molina por Cedron (R). ST: 27m Oscar Altamirano por Caputo (CN), Jorge por Weiner (CN) y Beterette por Vilchez (R), 34m Amaya por Manzano (CN).
Expulsado: PT: 41m, Campos (CN).
Amonestados: Caputo, Weiner, Noir y Benitez (CN); Godoy, Noche, Rodrigo López, Cedrón (R).
Cancha: Racing.(7 mil)
Árbitro: Pedro Argañaraz.(Regular)


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