La "T" perdió en Rosario ante Colón por 2 a 1, y quedó eliminado de la Copa Argentina en los 32° de final. Añoranzas de Primera División, una hinchada absolutamente fiel, y un equipo que sigue demostrando optimismo y búsqueda de cambio, dieron el marco a una agridulce tardenoche de Miércoles en el Gigante de Arroyito.
Pocas veces en la historia del fútbol se puede hablar de una "derrota positiva". Si bien Talleres quedó eliminado de la Copa Argentina, perfectamente la de anoche pudo haber sido una de ellas. Muchos son los factores que hacen llegar a esa conclusión. Muchos son los elementos que hacen que el hincha de Talleres hoy este conforme con su excursión a Rosario, y se encuentre mas entusiasmado que nunca de cara a lo que se viene.
Talleres perdió, es cierto. En la primera parte, pudo observarse con absoluta notoriedad que en el campo había un equipo de Primera División, y otro del Torneo Argentino A. Ramiro Pereyra, Francés, Carabajal y Sáez, los desequilibrantes del equipo, en 45 minutos, apenas si pudieron enarbolar alguna pared cerca del círculo de la mitad de la cancha. El resto, fue solo chocar contra una defensa incorruptible. En el otro sector, un Colón muleto se encargó de desarmar la poquísima organización que intentaba mantener la última línea albiazul, sacando chapa, e imprimiendo una velocidad final inalcanzable para los defensores de la "T". Así, ganando las espaldas de Romat, encarando a los dubitativos Massena y Trulls, y haciendo desesperar a Ledesma y Gianunzio, a los 11 y tras una buena jugada colectiva, Luque puso el primero. Así, del mismo modo, segundos antes de que cierre la primera parte, Graciani puso el 2 a 0.
Al vestuario, ingresó un Talleres superado, sin posibilidades y sin respuestas. Al campo de juego, quince minutos después, salió otro. No, no salió el Manchester City, sólo salió Talleres. Pero cuando la cabeza se ubica y las piezas se mueven, el panorama cambia. En el medio, se perdía física y numéricamente, y para eso, ingresó Diego Érroz. El ex Atlético Tucumán nunca había rendido desde su llegada a Barrio Jardín. Anoche, hizo lo que tenía que hacer. Ni más, ni menos. Ayudó a Gianunzio en la distribución, corrió, y acomodó un poco a los pibes. En el sector izquierdo, Francés perdía siempre con Barraza. El experimentado defensor, quien mide prácticamente el doble que el "cuni", se encargo de tirarle toda su humanidad encima cada vez que el chiquitín intentaba algo, neutralizando todas sus posibilidades. Román Strada ingresó para darle otro dinamismo, para abrir el juego, para abrir la cabeza, y para darle batalla al grandote. Arriba, Sáez estaba muy sólo. Renegando entre medio de Fosgt y Garcé, había perdido casi siempre. Para dar una mano, ingresó Riaño, y las cosas fueron diferentes.
Sin ser una maravilla, Talleres se demostró a si mismo que hasta a este Colón, si quiere, puede darle pelea. A los 37`, tras un gran pase de Sáez, Riaño puso el descuento con un verdadero golazo. Si bien tuvo alguna posibilidad para empatarlo, el partido terminó así, 2-1 para los santafesinos. Sin lugar a dudas, Sialle observó que se puede, y que sólo basta con estar atento a la realidad del partido. ¿Si los cambios pudieron haberse realizado antes? Sí, seguramente. ¿Si la defensa sigue siendo insegura? Sin ningún tipo de dudas. ¿Si Riaño tiene que, de una vez por todas, ser titular en todos los partidos? Sí, probablemente también sea una realidad. Pero trabajando, Talleres puede perfectamente salir de donde está.
Párrafo aparte, y sin exagerar, para la excepcional convocatoria de la parcialidad albiazul. Desde el mediodía, la estación de servicio en la localidad de Pilar tenía largas colas en cada uno de sus surtidores, integradas por embanderados vehículos, cargados a más no poder. La autopista se tiñó de azul y blanco durante la hora de la siesta, del mismo modo que lo hizo la ciudad de Rosario, entrada la tarde. Cerca de 5.000 personas coparon una de las cabeceras del Gigante de Arroyito para ver a su Talleres, en una Copa sin mucho sentido, con su equipo en una situación íntegramente negativa, merodeando la mitad de la tabla de la tercera categoría del fútbol argentino. Ah, un dato más: era miércoles. Si con estas cosas, siguen quedando dudas con respecto a la necesidad de nuestra Córdoba de tener más de una plaza en la Primera División, hay algo que no está bien. A seguir trabajando, jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes. Córdoba es grande, su fútbol es grande, su pasión es grande.Síntesis
Colón: Marcos Díaz; Julio Barraza, Santiago Fosgt, Ariel Garcé y Pablo Lima; Tomás Costa, Alfredo Ramírez, Gabriel Graciani y Martín Luque; Leandro González y Germán Lesman. DT: Mario Sciaqua.
Talleres: Michael Etulain; Nicolás Romat, Luciano Massena, Nicolás Trulls y Walter Ledesma; Gabriela Carabajal, Emilio Gianunzio y Favio Álvarez; Claudio Francés; Ramiro Pereyra y Sebastián Sáez. Dt: Arnaldo Sialle.
Goles: PT: 11m. Martín Luque (C) y 45m. Gabriel Graciani (C). ST: 37m. Claudio Riaño (T).
Cambios: ST: antes de comenzar, Diego Erroz por Romat (T), 6m. Facundo Curuchet por Martín Luque (C), 15m Román Strada por Claudio Francés (T), 17m Marcos Fernández por Alfredo Ramírez (C), 24m. Claudio Riaño por Ramiro Pereyra (T)
Cancha: Rosario Central.
Árbitro: Fernando Echenique (Mal)
Dato: No sacó ninguna tarjeta, a pesar de que, en algún momento, el partido se puso un tanto violento. Sólo apeló a apercibimientos verbales.




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