La "T" se llevó un triunfo que no merecía. Con un hombre más durante más de la mitad del partido, le ganó sobre la hora a Racing por 3 a 2. Poco futbol, muchas emociones, polémicas y violencia hicieron de este un clásico infartante. La academia mereció más, pero se lo llevó Talleres.
En el futbol, poco son recordados los merecimientos, los méritos. Lamentablemente, lo que queda, es sólo el resultado. Hoy ganó el equipo albiazul, aunque haya hecho todo para perderlo. Con un hombre de más, nunca fue superior a Racing, que fue mucho más inteligente. Pero una vez más, sobre el final, se le escapó la tortuga.
Talleres volvió a arrancar el partido ganándolo desde el vestuario. En la misma jugada con la cual se dio inicio al partido, una pelota cortada entró al área buscando a Farías, y Vergara, en un desesperado intento por recuperarla, se la llevó con la mano. Penal, que Sáez cambió por gol a los 2 minutos. Y a los 25, la "T" ya estaba más arriba aún. Ahora sí, parecía que tenía el partido en el bolsillo. Otra vez Sáez, tras tirarla por encima del arquero Godoy, terminó por empujarla. 2 a 0.
Nada de eso sucedería. A los 31, Vilchez, uno de los mejores de la cancha, descontó y abrió una nueva esperanza académica. Esperanza que se viera opacada por uno de los responsables de la derrota: Fernández. El defensor se hizo expulsar al cometer una durísima infracción sobre el "sacha". Con su escandalosa salida, parecían irse todas las expectativas de una potencial remontada.
Así se fueron al descanso, y así volvieron. Así, con este cuadro, las cosas fueron total y absolutamente diferentes a lo que cualquiera hubiese esperado. Quien vio el partido, no me va a dejar mentir: quedaba la sensación de que quien tenía uno menos, era Talleres. Racing, a puro oficio, a pura garra, a pura entrega, y a pura inteligencia, se fue abusando de los horrores defensivos albiazules, y fue superándolo en todas las líneas y en todas las instancias. Con esto, vino el obvio empate. Albano Becica, la otra figura de la cancha, puso el 2 a 2, en una impecable jugada individual, haciendo uso de las enormes ventajas que dejaba la última línea de la "T".
De ahí en adelante, se vio todo, y no se vio nada. Con un Talleres verdaderamente perdido, llegando a los empujones, y con un Racing que sabía perfectamente lo que quería, pero inferior numéricamente, se armó un partidazo. No no, no se confunda. Se jugaba bastante mal. Pero los corazones no aguantaban el frenético ida y vuelta. Y lamentablemente, de a poco, al árbitro se le comenzó a ir el partido de las manos. Así, por ejemplo, Érroz debió irse expulsado por una inmensurable infracción ante Becica. Y la simple amarilla despertó la ira académica.
En medio de todo esto, se cumplió el tiempo reglamentario. Con los minutos adicionados ya superados, tras un tiro libre de Francés (recién ingresado), y tras una infinidad de rebotes, Walter Ledesma la empujó e hizo que la "T" se lleve una victoria que no merecía.
Si bien lo ganó, Talleres hizo todo mal. La defensa no rindió, el mediocampo nunca se orientó, la delantera nunca llegó. Como acostumbramos a hacer con algún jugador del equipo, hoy sólo se salvaba del aplazo el "sacha" Sáez. Sin ser nada del otro mundo, fue quien más obligó a la defensa académica. Racing mereció más, es cierto. Lo de Becica y lo de Vilchez, fue decididamente bueno. Nunca, absolutamente nunca, pudieron ser controlados. Heróicamente, de a uno por vez, se turnaban para sacar a pasear a los desorientados defensas albiazules. Un gol de cada uno, los hizo ser figuras del encuentro. Lamentablemente, la academia deberá trabajar mucho para no perder partidos como estos. Sí, así, en plural. Sino, remóntese a lo que sucedió el fin de semana pasado ante Sportivo Belgrano.
Párrafo aparte para los hechos de violencia sobre el final, entre los jugadores de Racing y la policía. Sea el motivo que sea, son y serán siempre repudiables y, por ende, repudiados.
Sobrará tiempo pra analizar el futuro de ambos equipos. Talleres ganó, pero no cambió absolutamente nada. Racing sigue con la misma incapacidad de no poder ganar los partidos, aunque haga las cosas mas o menos bien. Los DTs, los jugadores, los dirigentes... Tras un emotivo clásico, todos, prácticamente todos, en deuda. Ya habrá tiempo para eso.
Claves del partido:
- El bochorno de Fernández: La infracción que lo mandó a los vestuarios fue indiscutible. Tanto, como el escándalo generado por él mismo al retirarse. No sólo por la airosa recriminación para con el juez Herrera (de él y de todo el equipo, colaboradores incluidos), sino por la sarta de gestos e insultos que le propinó a la parcialidad local. En algún momento, me hubiese animado a esbozar la afirmación de que fue uno de los máximos responsables de la derrota. Si Racing hubiese tenido igualdad numérica en el campo, quizás no lo perdía. Un juicio de semejante magnitud, sería exagerado. Pero bien podría haberse evitado.
- Riaño-Francés: Entraron y dijeron "Viejo, acá estamos. ¿Qué hacías? ¿Qué mirabas? ¿Qué pensabas?. Un par de jugadas de cada uno, fueron suficiente alarma para el DT. A uno, lo mandó al banco cuando era el mejor. Al otro, es la primera vez en la temporada que lo tiene en cuenta. Hoy, en un Talleres apático, entraron y en cuestión de minutos mostraron que están para ofrecer algo distinto. Media pila, chaucha.
- La salida de Cosaro: Es cierto, el partido del marcador mutado en volante izquierdo no fue bueno. Pero es indudable su entrega. La capacidad de adaptación que hay que tener para ser Cosaro, es inmensa. El muchacho se la banca, juega donde le piden, hace lo que puede, siente la camiseta como muy pocos, pero sin embargo, se va insultado por la parcialidad. Inexplicable. Maltratado por el club, por el cuerpo técnico, por la gente.
Síntesis:
Talleres: Michael Etulain; Federico Pomba, Nicolás Romat, Walter Ledesma y Fabio Álvarez; Diego Erroz, Emiliano Gianunzio, Guillermo Cosaro y Ramiro Pereyra; Lucas Farías, Sebastián Sáez. DT: José M. Bianco.
Racing: Gerardo Godoy; Mariano Vergara, Hernán Fernández, Gastón Molina y Ariel Alarcón; Rubén Molina, César Gradito, Lucas Oviedo y Albano Becica; Luis Rivero y Pablo Vilchez. DT: Gustavo Coleoni.
Goles: PT: 2` (penal) y 25` Sáez (T). 31` Vílchez (R). ST: 22` Becica (R). 50` Ledesma (T).
Árbitro: Darío Herrera (Regular)




No comparto tu comentario con respecto al merecimiento de la victoria de talleres, si bien pudo haber sido empate o victoria de racing, por lo hecho en el primer tiempo y los ultimos 10 min del segundo, talleres gana merecidamente.
con respecto a Cosaro, no todos (como vos decis) lo insultan.