Increíble, La Academia fue amplio dominador del juego, de las acciones y de las situaciones de gol, pero no pudo marcar. En la única del rival lo embocaron y nunca pudo empatarlo. Francia le dio la victoria a Sportivo Belgrano por 1 a 0.
La verdad que no se encuentran palabras que puedan explicar lo sucedido anoche. Muy pocas veces en el fútbol de hoy en día un equipo puede mostrar tanta supremacía sobre el rival como mostró Racing ante Sportivo. El primer tiempo para los de Coleoni fue casi perfecto, presionaba en todas las líneas, jugaba en el medio, y la velocidad de Rivero volvía loco a los centrales de Sportivo. El tanto estaba al caer, las bandas eran un surco provocado por las subidas de Becica y Molina por sus respectivos sectores, más la ayuda de las proyecciones de Vergara y Alarcón. Era tan ordenado el local, que ni siquiera "El Verde" podía cruzar mitad de cancha. De arranque el albiceleste comenzaría a dilapidar situaciones, remate de Oviedo desde afuera del área y Barucco contuvo, luego tiro libre de Molina que sacó también el uno visitante.
Rivero sacaba a pasear a Vojboda y a Quiles por la banda izquierda y causaba mucho peligro, así habilitó a Molina que quedó cara a cara con el arquero pero definió mal y Sbutoni salvó providencialmente. Cerca de los 20 y tras un tiro libre al borde del área -provocado por Quiles que debió irse expulsado en esa jugada- la pelota dio en la mano de Ponce dentro de "la 18", penal clarísimo que Boxler hizo caso omiso. La Acade no cesaba en la presión y dominaba a la merced el cotejo, otra vez Oviedo desde lejos probó y Barucco sacó al corner. Cerca del final, ya el empate parcial parecía sumamente injusto para los de Nueva Italia que merecían ir ganando por dos goles de diferencia mínimamente, Fernández se la bajó de cabeza a Gradito que desde el punto penal la tiró arriba del travesaño. Así se fueron los primeros 45 minutos, con Racing abrumador, con un planteo muy inteligente de parte de su director técnico y con un esfuerzo notable de alguno de sus jugadores. Pero... Y sí, lamentablemente tenía que haber un pero, ¿El gol? No lo hizo.
Todo hacía parecer que en el segundo tiempo la historia cambiaría, que los de San Francisco saldrían a buscar el partido o tratarían de jugar o por lo menos intentar tener un rato la pelota. Pero nada cambió, siguió siendo el local el dueño absoluto de la redonda e intentaba llegar al tanto. Vilchez, arrancó eludió a dos y sacó un terrible zapatazo que rompió el horizontal y ni el pique ayudó. Todavía temblaba el travesaño cuando el "9" tendría otra clara pero que se fue a centímetros. Lejos de parar, La Acade seguía yendo a buscar, Rivero quedaría mano a mano ante Barucco pero prefirió dar el pase en vez de definir y la sacaron al tiro de esquina. De ese corner "El yiyi" cabeceó y otra vez el cuidapalos visitante la despejó. En menos de 4 minutos, había tenido 4 chances claras de gol. Pero otra vez la falta de precisión en la definición más sumado a la falta de suerte, hacían que los de la Docta no estuviesen arriba. Pero... Y sí, tampoco podía faltar otro pero. Un tiro libre intrascendente a favor de los verdes, Francia tiro un centro que se terminó colando en el segundo palo de Godoy que mucho tuvo que ver. 1 a 0 y todo el mundo atónito.
Ni siquiera los hinchas de Sportivo, ni sus jugadores podían creerlo. Si el empate era una injusticia total, qué decir de una derrota parcial. Todo lo bien que venía haciendo Racing, se desmoronó. Entró en desesperación y es que hasta causaba impotencia ajena ver lo que estaba sucediendo. Es que el fútbol poco entiende de merecimientos y quién más que La Academia cordobesa puede saber de ello. Pero faltaba mucho y jugado por jugado, Coleoni mandó a Padua y López (dos delanteros más) y sacó un volante y un defensor. Bien ofensivo, pero más no significa mejor. Todo lo contrario, con 4 delanteros bien arriba el local perdía claridad y peligrosidad a la hora de la creación. Comenzó a errar los caminos y exageraba en centros anunciados controlados por Barucco. Igualmente, en ese lapso de ímpetu, era el conjunto vestido de amarillo el único que proponía. Algunos centros con cierto peligro hacían ilusionar a los académicos con el gol del empate. Llegando al final, Becica tendría una chance inmejorable de poner pardas. Ejecutó maravillosamente el tiro libre que tenía destino de ángulo, pero otra vez Barucco salvó a los de Primo.
Boxler no sancionó otro par de penales que fueron claros, como un agarrón en el área y otra mano grosera. Pero el juez de pésimo accionar se ve que no andaba con ganas de fallar por la pena máxima, sino no hay otra explicación de porqué no los cobró. Como si todo fuera poco, el entrenador local, mandó a la cancha a Bruno Weisser (delantero) y sacó a Vergara (defensor). Con línea de dos en el fondo, con tres en el medio y con cinco delanteros trataba de encontrar el milagro. No señor o señora, no leyó mal ni yo me equivoqué, Racing terminó con 5 atacantes y ni así pudo hacer el gol. Porque ni el tiro del final le salió, el cabezazo de Hernán Fernández se fue desviado. En el medio de todo eso, se fue expulsado Ivan Sequeira en el elenco verde y Gabriel Cedrón en el albiceleste.
Si todavía después de enumerarle las situaciones de gol que creó y que marró, usted no puede entender cómo es que terminó ganando Sportivo Belgrano, le diré que nadie en el Miguel Sancho supo realmente qué le faltó a Racing para por lo menos empatar. Todos coincidiríamos en que lo que faltó fue el gol y alguien que la meta, sin dudas. Pero se buscó por arriba, por abajo, de larga y de media distancia, de tiro libre, de corner, de cabeza, de zurda, de derecha y hasta de volea, pero nunca llegó. Recriminarle esto a los jugadores y/o al técnico sería casi absurdo, más teniendo en cuenta que se trabajó en definición dos semanas seguidas. Falta de trabajo sin dudas no es, falta de "tarro" -por no ser grosero- seguramente. Además hay que rescatar la actuación sobrenatural de Rodrigo Barucco, el arquero sanfrancisqueño, que sacó todo y fue la gran figura de la noche.
Así y todo, casi aturdidos por una nueva derrota, cuando en fila de indio los "players" académicos se disponían a retirarse del campo de juego, la gente en la platea y en todos los sectores de la popular se puso de pie y aplaudió al equipo. Pensar en que se cayó derrotado de local y ante un contrincante de peso y que la mayoría despida a los jugadores como si hubiesen conseguido una victoria habla a las claras de que sólo porque esto es fútbol que Racing no consiguió los tres puntos que lo hubiesen depositado en la cima de la Zona 1. Ahora se viene Talleres y es tiempo de conseguir una victoria después de 5 mal tragos.
Rivero sacaba a pasear a Vojboda y a Quiles por la banda izquierda y causaba mucho peligro, así habilitó a Molina que quedó cara a cara con el arquero pero definió mal y Sbutoni salvó providencialmente. Cerca de los 20 y tras un tiro libre al borde del área -provocado por Quiles que debió irse expulsado en esa jugada- la pelota dio en la mano de Ponce dentro de "la 18", penal clarísimo que Boxler hizo caso omiso. La Acade no cesaba en la presión y dominaba a la merced el cotejo, otra vez Oviedo desde lejos probó y Barucco sacó al corner. Cerca del final, ya el empate parcial parecía sumamente injusto para los de Nueva Italia que merecían ir ganando por dos goles de diferencia mínimamente, Fernández se la bajó de cabeza a Gradito que desde el punto penal la tiró arriba del travesaño. Así se fueron los primeros 45 minutos, con Racing abrumador, con un planteo muy inteligente de parte de su director técnico y con un esfuerzo notable de alguno de sus jugadores. Pero... Y sí, lamentablemente tenía que haber un pero, ¿El gol? No lo hizo.
Todo hacía parecer que en el segundo tiempo la historia cambiaría, que los de San Francisco saldrían a buscar el partido o tratarían de jugar o por lo menos intentar tener un rato la pelota. Pero nada cambió, siguió siendo el local el dueño absoluto de la redonda e intentaba llegar al tanto. Vilchez, arrancó eludió a dos y sacó un terrible zapatazo que rompió el horizontal y ni el pique ayudó. Todavía temblaba el travesaño cuando el "9" tendría otra clara pero que se fue a centímetros. Lejos de parar, La Acade seguía yendo a buscar, Rivero quedaría mano a mano ante Barucco pero prefirió dar el pase en vez de definir y la sacaron al tiro de esquina. De ese corner "El yiyi" cabeceó y otra vez el cuidapalos visitante la despejó. En menos de 4 minutos, había tenido 4 chances claras de gol. Pero otra vez la falta de precisión en la definición más sumado a la falta de suerte, hacían que los de la Docta no estuviesen arriba. Pero... Y sí, tampoco podía faltar otro pero. Un tiro libre intrascendente a favor de los verdes, Francia tiro un centro que se terminó colando en el segundo palo de Godoy que mucho tuvo que ver. 1 a 0 y todo el mundo atónito.
Ni siquiera los hinchas de Sportivo, ni sus jugadores podían creerlo. Si el empate era una injusticia total, qué decir de una derrota parcial. Todo lo bien que venía haciendo Racing, se desmoronó. Entró en desesperación y es que hasta causaba impotencia ajena ver lo que estaba sucediendo. Es que el fútbol poco entiende de merecimientos y quién más que La Academia cordobesa puede saber de ello. Pero faltaba mucho y jugado por jugado, Coleoni mandó a Padua y López (dos delanteros más) y sacó un volante y un defensor. Bien ofensivo, pero más no significa mejor. Todo lo contrario, con 4 delanteros bien arriba el local perdía claridad y peligrosidad a la hora de la creación. Comenzó a errar los caminos y exageraba en centros anunciados controlados por Barucco. Igualmente, en ese lapso de ímpetu, era el conjunto vestido de amarillo el único que proponía. Algunos centros con cierto peligro hacían ilusionar a los académicos con el gol del empate. Llegando al final, Becica tendría una chance inmejorable de poner pardas. Ejecutó maravillosamente el tiro libre que tenía destino de ángulo, pero otra vez Barucco salvó a los de Primo.
Boxler no sancionó otro par de penales que fueron claros, como un agarrón en el área y otra mano grosera. Pero el juez de pésimo accionar se ve que no andaba con ganas de fallar por la pena máxima, sino no hay otra explicación de porqué no los cobró. Como si todo fuera poco, el entrenador local, mandó a la cancha a Bruno Weisser (delantero) y sacó a Vergara (defensor). Con línea de dos en el fondo, con tres en el medio y con cinco delanteros trataba de encontrar el milagro. No señor o señora, no leyó mal ni yo me equivoqué, Racing terminó con 5 atacantes y ni así pudo hacer el gol. Porque ni el tiro del final le salió, el cabezazo de Hernán Fernández se fue desviado. En el medio de todo eso, se fue expulsado Ivan Sequeira en el elenco verde y Gabriel Cedrón en el albiceleste.
Si todavía después de enumerarle las situaciones de gol que creó y que marró, usted no puede entender cómo es que terminó ganando Sportivo Belgrano, le diré que nadie en el Miguel Sancho supo realmente qué le faltó a Racing para por lo menos empatar. Todos coincidiríamos en que lo que faltó fue el gol y alguien que la meta, sin dudas. Pero se buscó por arriba, por abajo, de larga y de media distancia, de tiro libre, de corner, de cabeza, de zurda, de derecha y hasta de volea, pero nunca llegó. Recriminarle esto a los jugadores y/o al técnico sería casi absurdo, más teniendo en cuenta que se trabajó en definición dos semanas seguidas. Falta de trabajo sin dudas no es, falta de "tarro" -por no ser grosero- seguramente. Además hay que rescatar la actuación sobrenatural de Rodrigo Barucco, el arquero sanfrancisqueño, que sacó todo y fue la gran figura de la noche.
Así y todo, casi aturdidos por una nueva derrota, cuando en fila de indio los "players" académicos se disponían a retirarse del campo de juego, la gente en la platea y en todos los sectores de la popular se puso de pie y aplaudió al equipo. Pensar en que se cayó derrotado de local y ante un contrincante de peso y que la mayoría despida a los jugadores como si hubiesen conseguido una victoria habla a las claras de que sólo porque esto es fútbol que Racing no consiguió los tres puntos que lo hubiesen depositado en la cima de la Zona 1. Ahora se viene Talleres y es tiempo de conseguir una victoria después de 5 mal tragos.
Por Eddie Brugger


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