Talleres - Racing: Palo y a la bolsa

jueves, 29 de septiembre de 2011

En un clásico intenso, no muy bien jugado pero cargado de emotividad, Talleres le ganó a Racing 1-0 y avanzó a la siguiente instancia de la Copa Argentina. La alegría y la desazón, según el color de camiseta. A partir de ahora trataremos de analizar los cómo y porqués de la victoria albiazul.




No nos podemos quejar, vimos lo que fuimos a ver, nos vendieron lo que compramos, devolvieron  centavo por centavo el valor de la entrada. Y nosotros fuimos testigos presenciales de una verdadera fiesta del fútbol, ¿el resultado? ganó Talleres, pudo haber ganado Racing, pero el espectáculo que brindaron ambos equipos fue admirable y merece un párrafo aparte.


Fue el matador el que arrancó mejor, con la necesidad de revertir lo antes posible la pálida imagen mostrada dias atrás ante Central Norte, la inmediatez de éste partido le daba a Bianco y sus jugadores, la posibilidad de demostrar que aquello había sido solamente un paso en falso. No en vano el técnico jugó a las escondidas, no en vano esperó hasta último momento para confirmar el once titular, evidentemente le daba a éste partido una trascendencia especial, quizás por esa necesidad de cambio, un cambio total.


Mientras Talleres se insinuaba mejor en el amanecer del clásico, la academia deambulaba en la cancha cediendole el protagonismo a su rival: primer gran error. Hernán Fernandez sobre Riaño y Carrasco o Lopez sobre Pereyra -según la posición del santiagueño- fue la apuesta con la que Coleoni trató de neutralizar a los hombres de punta albiazules. No funcionó


En ese contexto las aproximaciones de la "T" desnudaban falencias defensivas en Racing que no había tenido hasta ahora, resulta que de buenas a primeras Racing mostró desaciertos alarmantes en defensa. Pero no pasó a mayores porque el matador llegaba pero no lastimaba, avanzaba pero no atacaba. Y los de celeste y blanco se animaron, inteligentemente el entrenador soltó los carrileros por afuera y se vió lo mejor de la noche en ámbitos académicos: Becica en un par de ocasiones, y Vilches en otras tantas, fueron protagonistas de cuatro clarísimas oportunidades para abrir el marcador.


Pero si de momentos claves se trata, ineludiblemente hay que mencionar uno: 28 min. de la etapa inicial, sale Román Strada lesionado e ingresa en su lugar Gabriel Carabajal. Ese cambio cambió -valga la redundancia-radicalmente a Talleres, fue una bocanada de aire fresco para un mediocampo que alternaba buenas con malas. El pibe se comió la cancha, empezó a juntarse con Pereyra y entre los dos fueron la usina generadora de fútbol que necesitaba el equipo en un trámite parejo hasta ese momento.


A los 34 una innecesaria falta cerca del área originó la primera y única alegría de la noche: centro al área y Cosaro en el segundo palo facturó; 1-0 y toda la felicidad se teñía de azul y blanco. A partir de eso hubo un "click" en el partido, porque Racing lejos de motivarse, cayó en un pozo anímico y futbolístico que lo borró literalmente de la cancha. Hizo todo al revés, marcó mal en defensa, fue inocuo en el medio y permitió que la brecha entre volantes y delanteros fuese exageradamente amplia.




En el complemento nada cambió, al menos en lo que refiere al planteamiento de uno y de otro. Creo que Bianco fue mas inteligente que Coleoni en la lectura del juego propiamente dicho, y aprovechó lo poquito que generó, asi de simple. Un gran laburo de Albano Becica por izquierda fue demasiado poco como para intentar torcer la historia; aún asi la academia se las ingenió para llegar hasta Etulain y compañía y complicar. Mas que por mérito propio, me animo a decir que por desmérito del rival y su paupérrimo sistema defensivo.


Los 20 finales fueron para el infarto, un partidazo con todas las letras. El "golpe por golpe" que propuso la academia fue -si se quiere- un último y valedero recurso a la hora de intentar empatar el clásico y llevar la definición a los penales. Atacaba Racing, contraatacaba Talleres. En esa tónica y con el nerviosismo lógico de las mas de veinte mil almas que dijeron presente en el Kempes, llegamos al final del partido con las emociones a flor de piel y contagiandonos de un clima futbolero en su máxima pureza.


Ganó Talleres porque lo mereció, y porque pegó en el momento justo. Perdió Racing porque no pudo ni supo sostener una idea de juego a lo largo de los noventa y aunque terminó con cuatro delanteros, no tuvo profundidad y fue recurrente en el pelotazo permanente. No le sobró nada a Talleres, no vayan a creer, pero fue superior y terminó justificando esa ventaja mínima que lo deposita en los 32º de final de la Copa Argentina. Uno sigue y el otro se va, por ésta vez permitanme celebrar haber sido testigo presencial de ésta verdadera fiesta del fútbol.



Síntesis
Talleres (1): Michael Etulain, Ignacio Prato, Federico Pomba, Walter Ledesma y Guillermo Cosaro; Agustín Díaz, Diego Erroz, Emiliano Gianunzio y Román Strada; Ramiro Pereyra y Claudio Riaño. DT: José María. Bianco.
Racing (0): Gerardo Godoy; Mariano Vergara, Hernán Fernández, Rodrigo López y Ariel Alarcón; Rubén Molina, Marcos Carrasco, César Gradito y Albano Becica; Luis Rivero y Pablo Vilches. .DT: Gustavo Coleoni.
Gol: PT, 34m Cosaro (T).
Cambios: PT, 28m Gabriel Carabajal (6) por Strada (T). ST, 6m Jorge Massena (5) por Ledesma (T), 19m Oscar Padua por Molina (R), 35m Bruno Weisser por Alarcón (R), 37m Fabio Álvarez por Pereyra (T), 38m Javier López por Vilchez (R)
Cancha: Estadio Mario Kempes.
Campo: Excelente.
Ocupación: 22.000 personas.
Árbitro: Ariel Montero.(mal)

0 comentarios:

Publicar un comentario