Hace mucho que el fútbol de Córdoba viene a los tumbos, demasiado. Hace mucho que nos tenemos que conformar con migajas, embanderados en esa frase ríducula y poco útil que dice: "somos de otra categoría, no merecemos estar donde estamos", como si la situación actual fuese el resultado del azar, o la casualidad, palabras que debieran desalojar ya mismo de los diccionarios por inexistentes.
Por ahora, y sólo por ahora, me gustaría obviar lo institucional y remitirme unicamente a cuestiones futbolísticas. No sé por donde empezar. El fin de semana que se fue nos dejó otra vez mas dudas que certezas, con un Belgrano ganador pero lejísimos de colmar las expectativas de propios y extraños. Con un Instituto apático, donde los jugadores respaldan al técnico adonde no sirve (declaraciones) porque en la cancha, donde realmente se respaldan los procesos, la gloria hace agua por todos lados.
En el Argentino A nos cansamos de decir que Racing y Talleres, por peso propio, tienen que ser protagonistas, creyendo que todavía con la camiseta se ganan partidos o campeonatos. No reparando en un detalle no menor, desde hace varias temporadas han ascendido de ésta misma categoría a la B Nacional: Boca Unidos, Patronato, Villa Mitre, etc etc. Equipos sin historia, pero inteligentes a la hora de armar planteles competitivos y siendo consecuentes con sus proyectos.
Aca sin embargo, cometemos el horror de traer containers de jugadores todos los años, y lo peor es que nos seguimos dando contra la pared, dejando bien en claro que si hay algo cierto en ésta historia, es que tropezamos una y otra vez con la misma piedra. Pero no me quiero ir de tema, prometí al comienzo de la nota aludir sólo a lo futbolístico. Los hinchas piratas tuvieron que ver pasar varios cuerpos técnicos en lo que va de la temporada para que al fin un entrenador se diese cuenta que los Vazquez, los Pereyra, los Parodi tienen que jugar juntos, porque si jugás con la pelota contra el piso y no zucumbís a la tentación de tirarle pelotazos al "9" grandote todo el tiempo, las cosas tienen que mejorar, los resultados vienen por sí solos.
En cuanto a Instituto, la performance del sabado en San Juan fue un calco a la de Florencio Varela quince dias atrás, con un equipo que hace 10 u 11 fechas que perdió la brújula y se cae a pedazos. Pregunto, era necesario traer tantos delanteros? Era necesario poner en cancha jugadores con tanta inactividad (caso Klimowicz y Morales Neumann)? A resultado visto, no. Pero seamos sinceros, esa ecuación la hicimos todos en su momento, por ende, todos suponíamos un final asi. Y para colmo de males se trajeron futbolistas con "chapa" y la mayoria de ellos no justificó ni un poquito tamaña inversión.
Por el lado del albiazul, la derrota en Salta dejó bastante mas que tres puntos perdidos, con un Crivelli siendo la figura del partido y nuevamente el único sostén de una defensa que está a años luz de ser sólida. Dijimos hasta el cansancio que Talleres es un equipo cuando ataca y otro muy diferente cuando defiende, lo preocupante es que a éstas alturas no haya logrado minimamente subsanar problemas crónicos, como por ejemplo regalar pelotas en la salida y que eso te cueste un gol en contra, como le pasó al uruguayo Gonzalez Barón frente a Central Norte. Esos detalles, en ésta instancia, te puede costar un ascenso.
Por último Racing, dulce por tres victorias al hilo, teniendo que viajar a la casa del último de la tabla y con todo servido para aprovecharse de un Estudiantes desesperado y traerse los tres puntos. Nada de eso. Otra vez mostró las mismas falencias que lo tienen hoy por hoy jugando por un repechaje, otra vez equivocandose groseramente en el fondo y desperdiciando situaciones arriba, como si no le costase una enormidad generar juego asociado. La matemática lo ubica todavia puntero, pero ya no tan tranquilo como una semana atrás, porque haber perdido con un equipo que venía de seis derrotas consecutivas es imperdonable.
Asi estamos señores, sumidos en una preocupación enorme, prendiendole una vela a cada santo y soñando con que algún dia -como por arte de magia- volveremos a recuperar lo que creemos merecer, es decir, ver a nuestros equipos mas representativos peleando cosas importantes. Qué quiere que le diga, la realidad actual nos muestra otra cosa, pero la esperanza y la fe es lo último que se pierde, y un futbolero de ley no se rinde tan facilmente. Eso si, algo tiene que cambiar, ojalá lo entiendan los protagonistas.
Por ahora, y sólo por ahora, me gustaría obviar lo institucional y remitirme unicamente a cuestiones futbolísticas. No sé por donde empezar. El fin de semana que se fue nos dejó otra vez mas dudas que certezas, con un Belgrano ganador pero lejísimos de colmar las expectativas de propios y extraños. Con un Instituto apático, donde los jugadores respaldan al técnico adonde no sirve (declaraciones) porque en la cancha, donde realmente se respaldan los procesos, la gloria hace agua por todos lados.
En el Argentino A nos cansamos de decir que Racing y Talleres, por peso propio, tienen que ser protagonistas, creyendo que todavía con la camiseta se ganan partidos o campeonatos. No reparando en un detalle no menor, desde hace varias temporadas han ascendido de ésta misma categoría a la B Nacional: Boca Unidos, Patronato, Villa Mitre, etc etc. Equipos sin historia, pero inteligentes a la hora de armar planteles competitivos y siendo consecuentes con sus proyectos.
Aca sin embargo, cometemos el horror de traer containers de jugadores todos los años, y lo peor es que nos seguimos dando contra la pared, dejando bien en claro que si hay algo cierto en ésta historia, es que tropezamos una y otra vez con la misma piedra. Pero no me quiero ir de tema, prometí al comienzo de la nota aludir sólo a lo futbolístico. Los hinchas piratas tuvieron que ver pasar varios cuerpos técnicos en lo que va de la temporada para que al fin un entrenador se diese cuenta que los Vazquez, los Pereyra, los Parodi tienen que jugar juntos, porque si jugás con la pelota contra el piso y no zucumbís a la tentación de tirarle pelotazos al "9" grandote todo el tiempo, las cosas tienen que mejorar, los resultados vienen por sí solos.
En cuanto a Instituto, la performance del sabado en San Juan fue un calco a la de Florencio Varela quince dias atrás, con un equipo que hace 10 u 11 fechas que perdió la brújula y se cae a pedazos. Pregunto, era necesario traer tantos delanteros? Era necesario poner en cancha jugadores con tanta inactividad (caso Klimowicz y Morales Neumann)? A resultado visto, no. Pero seamos sinceros, esa ecuación la hicimos todos en su momento, por ende, todos suponíamos un final asi. Y para colmo de males se trajeron futbolistas con "chapa" y la mayoria de ellos no justificó ni un poquito tamaña inversión.
Por el lado del albiazul, la derrota en Salta dejó bastante mas que tres puntos perdidos, con un Crivelli siendo la figura del partido y nuevamente el único sostén de una defensa que está a años luz de ser sólida. Dijimos hasta el cansancio que Talleres es un equipo cuando ataca y otro muy diferente cuando defiende, lo preocupante es que a éstas alturas no haya logrado minimamente subsanar problemas crónicos, como por ejemplo regalar pelotas en la salida y que eso te cueste un gol en contra, como le pasó al uruguayo Gonzalez Barón frente a Central Norte. Esos detalles, en ésta instancia, te puede costar un ascenso.
Por último Racing, dulce por tres victorias al hilo, teniendo que viajar a la casa del último de la tabla y con todo servido para aprovecharse de un Estudiantes desesperado y traerse los tres puntos. Nada de eso. Otra vez mostró las mismas falencias que lo tienen hoy por hoy jugando por un repechaje, otra vez equivocandose groseramente en el fondo y desperdiciando situaciones arriba, como si no le costase una enormidad generar juego asociado. La matemática lo ubica todavia puntero, pero ya no tan tranquilo como una semana atrás, porque haber perdido con un equipo que venía de seis derrotas consecutivas es imperdonable.
Asi estamos señores, sumidos en una preocupación enorme, prendiendole una vela a cada santo y soñando con que algún dia -como por arte de magia- volveremos a recuperar lo que creemos merecer, es decir, ver a nuestros equipos mas representativos peleando cosas importantes. Qué quiere que le diga, la realidad actual nos muestra otra cosa, pero la esperanza y la fe es lo último que se pierde, y un futbolero de ley no se rinde tan facilmente. Eso si, algo tiene que cambiar, ojalá lo entiendan los protagonistas.
Por Pablo Rivas



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